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El viejo general y el conde.



En Rusia, justamente antes de la horrible campaña militar entre Napoleón y el imperio zarista, en 1812, dos militares de alta graduación, uno un conde y gobernador militar de Moscú, y el otro un general, estaban bromeando entre copas sobre la existencia de Dios, y en la vida después de la muerte y sobre el infierno. Ellos hicieron una burlesca "promesa de honor": si existía un infierno, el primero que fuese a parar allá, tendría que informar al otro de ello.

Unas cuantas semanas más tarde, el general partió para el frente. Una mañana, mientras el conde estaba durmiendo en la cama, el general, de repente se apareció ante él, pálido, con su mano derecha sobre el pecho, declarando: "¿Que hacemos ahora? Existe un infierno y ¡yo estoy en él! ¿Que hacemos ahora?" Entonces desapareció. El conde corrió a junto unos amigos, ojos desorbitados, sin casi aliento, y relató lo que acababa de sucederle.

Dos semanas más tarde, se conoció en Moscú que el general murió en combate -en el mismo día y casi a la misma hora en que se le apareció al conde.

Él mantuvo su palabra de honor: El infierno existe.







EL LAGO DE FUEGO